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AMIGOS Y AMIGAS DEL PUEBLO VASCO EN ARGENTINA - EUSKAL HERRIAREN LAGUNAK ARGENTINA

ACTO EN LA TABERNA VASCA PARA EXIGIR QUE SE VAYAN LAS TROPAS DE LA ONU DE HAITÍ

El viernes 16 de septiembre, se realizó un acto por Haití en la Taberna Vasca del barrio de San Telmo, en el que habló el dirigente del Comité Democrático Haitiano, Henry Boisrolin. La reunión convocada por Cátedras Bolivarianas del Periódico Resumen Latinoamericano, la revista La Maza, las Asambleas del Pueblo y Amigas y Amigos del Pueblo Vasco, significó un respaldo total a la idea de que las tropas invasoras de la ONU deben salir yá de Haití como reclama el pueblo de ese país.

Boisrolin explicó con lujo de detalles cuál es la situación actual en Haití, donde los estudiantes y sectores populares se vuelcan día a día en las calles para repudiar la reciente violación de un joven haitiano por parte de tropas uruguayas de la ONU, y a la vez advertir a las tropas de la Minustah (ONU) que tienen 3 meses para abandonar el país.
Damos a conocer lo dicho por Boisrolin: "Por distintas razones, en las últimas semanas varios artículos publicados en los medios internacionales demostraron cierta preocupación en relación a la trágica situación de Haití. El detonante ha sido la violación de un joven haitiano por 4 militares uruguayos miembros de la fuerza de ocupación de la ONU. Y como algunas imágenes de ese aberrante y brutal atropello fueron subidas a Internet, esto mereció de manera inmediata la condena y el repudio de la inmensa mayoría. De repente, pareciera que esas imágenes pudieron conmover y suscitar la compasión y la comprensión de más de uno en el mundo, ya que se multiplicaron las voces exigiendo el retiro de la mal llamada Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH). Pues en distintas oportunidades, esta Misión ha sido acusada de ser responsable de masacres en barriadas populares, de violación de niñas, de represión a movilizaciones populares, de despilfarro, de haber introducido el cólera en el país, etc., pero no se había registrado una reacción similar a la actual.

De repente, también, la aparente estupidez de la ONU al decidir el envío de una fuerza militar multinacional de más de 10.000 soldados a un país que no estaba en guerra civil y que no representaba amenaza alguna para la paz y la seguridad de la región, se volvió intolerable. Además resulta imposible ocultar el fracaso de la MINUSTAH en todos los ámbitos. Pero ante tal evidencia, aparece toda la crueldad de los supuestos paladines de la democracia y defensores de la humanidad, ya que están tratando de disimular ese fracaso y de legitimar la ilegitimidad. Esta actitud se revela claramente cuando, ante la catarata de críticas, optan por plantear el retiro gradual de las tropas en cuestión de meses y quizás años y no el retiro inmediato, porque quieren evitar –según las declaraciones de sus principales referentes- que el caos se adueñe de Haití. Posición ridícula y cínica, porque saben muy bien que la MINUSTAH es parte del problema y no de la solución. Se trata, entonces, de una indiferencia hacia la crítica situación de dolor de millones de seres humanos inmersos en la pobreza y agonizando lentamente antes de encontrarse con la muerte al lado de los tanques y los 4x4 de la MINUSTAH.

No se trata de una acusación banal, sensacionalista y sin fundamento. Un pequeño resumen del accionar de esa Misión de la ONU desde su llegada en 2004 –basado en los informes presentados por varios organismos de DD.HH.-, nos ayudará a comprender mejor las razones de esta acusación. A fines de 2005, varias decenas de personas (hombres, mujeres, jóvenes, niños y bebés) fueron asesinadas en Cité Soleil (la barriada popular más numerosa de Puerto Príncipe) por ataques de soldados de la MINUSTAH en busca de supuestos bandidos. Esta masacre no mereció investigación alguna por parte de los responsables de la ONU a pesar de las denuncias y pruebas presentadas por distintas organizaciones de DD.HH. El 26 de noviembre de ese año, Marie Rose Précéus fue violada cerca del aeropuerto internacional de Puerto Príncipe por un soldado jordano, también miembro de la MINUSTAH. En diciembre de 2006, Stéphane Durogéne, una joven estudiante, recibió dos disparos efectuados por una patrulla de la MINUSTAH en el ojo izquierdo cuando circulaba cerca de una Comisaría en un barrio de la capital. En 2007, más de un centenar de militares de Sri Lanka fueron reconocidos culpables por la propia ONU de haber cometido violaciones y otros abusos sexuales sobre jóvenes haitianas. Lo único que se hizo fue pedir su repatriación. En 2008, la MINUSTAH participó activamente en la represión desatada en varios puntos del país en contra de los manifestantes que se oponían a la carestía de la vida exigiendo una rebaja en los precios de los alimentos básicos de la dieta de los haitianos. En 2009, lo mismo hizo cuando trabajadores y estudiantes salieron a la calle a favor de la aplicación del aumento salarial de unos miserables 200 Gourdes por día de trabajo (menos de 5 dólares norteamericanos) votado por el Parlamento pero rechazado por el Ejecutivo y la patronal.
En 2010, luego del terrible terremoto que dejó –según las cifras oficiales- más de 300.000 muertos, 1.500.000 personas sin hogar y 3.000.000 de damnificados, el presupuesto de la MINUSTAH no ha sido disminuido, tampoco la opulencia en la cual viven sus integrantes. Además, esta supuesta Fuerza de Paz no pudo impedir el desembarco de 20.000 soldados norteamericanos adueñándose del país después de semejante catástrofe. Tampoco sus miembros se destacaron en la ayuda a los damnificados. A mediados de 2010, el contingente de Nepal -miembro de la MINUSTAH- fue acusado de haber introducido la bacteria del cólera que ya costó más de 6.000 muertos y 300.000 afectados por derramar sus residuos en los ríos Boukan Kanni y Jenba. Salvo para los científicos de la ONU, todos los estudios efectuados por otros expertos en la materia apuntan hacia los nepaleses. Hasta el mismo ministro de Salud de Haití tuvo que reconocer hace algunos días que los responsables de dicha epidemia son los nepaleses. En este mismo año, más precisamente el 18 de agosto de 2010, Gérald Gilles, un joven haitiano de 16 años, fue encontrado ahorcado en una base de la MINUSTAH en un lugar llamado Carénage cerca de Cabo Haitiano (la segunda ciudad). Pero la MINUSTAH intentó hacer pasar este crimen por un suicidio. Diariamente distintos contingentes siguen derramando sus heces en los ríos de Haití. Hasta algunos policías haitianos fueron maltratados por soldados de la MINUSTAH.
Como bien lo han señalado los organismos de DD.HH. del país, la violación cuyas imágenes fueron subidas a Internet, no es casual. Se trata de la conducta bastante generalizada de una fuerza de ocupación compuesta por muchos miembros marcadamente racistas, y que ha transformado a varios lugares del territorio haitiano en sitios privilegiados de prostitución de jóvenes. Con estos datos, queda claro que hablar de una imagen “humanitaria” de esta Misión de la ONU, es un insulto a la razón y a la dignidad de un pueblo. Actitud que indigna aún más, cuando el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, acaba de pedir ayer al Consejo de Seguridad la renovación por otro año del mandato de la MINUSTAH. Y el Consejo respondió que, efectivamente, había que mantener el “apoyo” a Haití, puesto –según ese organismo- que la situación había mejorado pero sigue siendo frágil. De hecho, eso significa seguir brindando seguridad y apoyo a los sectores dominantes, a los gobiernos traidores y neoliberales como lo fue el de Préval y ahora el de Martelly, para mantener, a pesar de todo y en contra de la inmensa mayoría del pueblo haitiano, el tutelaje.

No puede haber duda, el problema haitiano es político, y no representa amenaza para la paz en la región. El empobrecimiento de su pueblo es producto de la explotación, de la imposición de un sistema de dependencia que, a esta altura, transformó al país en una perfecta neo-colonia bajo tutelaje de la ONU. La MINUSTAH es una violación flagrante de la soberanía y la autodeterminación del pueblo de Haití. Las injusticias sociales no se resuelven a partir de una ocupación militar multinacional, sino con la aplicación de una ayuda concertada y con el máximo respeto.

Por todo ello, entonces, seguirán las protestas en Haití exigiendo el retiro inmediato de la MINUSTAH".
Luego, el orador contestó preguntas del público, y ratificó que es impescindible que el pueblo argentino redoble su solidaridad con Haití y exija que sus tropas se retiren de ese país.